Métodos de defensa hay muchísimos.
Luego de años de probar uno a uno todos y mandarme un par de patadas en las rodillas, gastar las suelas de correr tras personas que no merecen ser corridas para nada, quedarme sin uñas de arañar cosas inarañables y contestar diplomáticamente (y groseramente dependiendo del estádo etílico) cuanta falta de respeto me fuera dedicada, he decidido hoy guardar silencio e ignorar.
Me cuesta.
Yo soy de las que saltan y con fuerza.
Si me abstengo es porque estoy de humor para otras cosas, y porque estoy ocupadísima como para andar perdiendo el tiempo.
en la ruta
Hace 16 años

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