A veces me parece que todo esta dando vueltas muy rápido. Otras, creo que es que estoy haciendo miles de cambios y soy yo la que está dando vueltas mientras el universo se queda quietísimo. Me siento comoda en el movimiento y eso que no llevo pastillas para el mareo.
Me balanceo en busca de un balance, pero sin ganas de encontrarlo.
Estoy bailando en el medio de un remolino de yos, tranquila, con las manos abiertas y relajadas.
Si pudiera musicalizar el momento no lo haría. Es que quiza el silencio es lo que mejor le va a la secuencia. El silencio o la risa de Cristián, claro.